El acoso sexual y el acoso por razón de sexo siguen siendo una realidad en los espacios de trabajo. Por eso, prevenirlos y saber cómo actuar ante estas situaciones no puede depender de la improvisación. Las organizaciones necesitan contar con mecanismos claros que permitan prevenir, proteger y responder con garantías.
Los protocolos frente al acoso sexual y por razón de sexo son una herramienta fundamental para establecer cómo debe actuar una organización cuando se produce una situación de este tipo. No se trata únicamente de cumplir con una obligación legal, sino de generar un marco claro, conocido y accesible que contribuya a construir espacios de trabajo seguros y respetuosos.
Además, esta obligación alcanza tanto a las empresas privadas como a las Administraciones Públicas, aunque la normativa aplicable presenta particularidades en cada ámbito. Contar con un protocolo permite definir qué conductas pueden constituir acoso, quién puede denunciar una situación, qué canales existen, cómo se desarrolla la investigación y qué medidas de protección pueden adoptarse. También es importante que contemple las nuevas formas de relación laboral y las situaciones que pueden producirse en entornos digitales.
Pero disponer de un documento no es suficiente. Para que un protocolo sea realmente útil, debe adaptarse a la realidad de cada organización, ser conocido por las personas que forman parte de ella y revisarse periódicamente. Solo así puede convertirse en una herramienta que genere confianza y permita actuar de manera adecuada cuando sea necesario.
Por eso, hemos elaborado esta infografía sobre los protocolos frente al acoso, en la que resumimos de forma clara quién tiene la obligación de contar con ellos, dónde se regula, a quién afectan, qué deben incluir y cuáles son las claves para que sean realmente efectivos.
Descárgala AQUÍ y revisa si tu organización cuenta con un protocolo adecuado, actualizado y preparado para actuar cuando más se necesita.


